Café Molido ¿ Conoces cual es la mejor leche para hacer un café ?

café molido

Conforme a los datos de la Federación De España del Café, el sesenta y uno por ciento del consumo de café molido o en grano en este país está siempre y en todo momento acompañado con leche, así sea en forma de cortado o bien de café con leche. Por tal motivo, es esencial servir a los clientes una leche tratada y emulsionada correctamente. Esta vez, vamos a ver qué leche es mejor para mezclar con nuestro café.

Lo primero, la crema de la leche ( espuma de leche con burbujas ) debe estar formada por un sistema consistente de micro-burbujas. De este modo, la leche emulsionada para el café, debe tener millones de burbujas de tamaño prácticamente inapreciable, y debe mantener una cierta consistencia.
Dos factores esenciales en la crema de leche son las proteínas y las grasas.  Por tal motivo, la leche entera es la opción mejor para lograr un buen sabor y consistencia. Además de esto, siempre y en todo momento es mejor trabajar con leche fría que esté entre uno y cinco grados, siendo la leche fresca la mejor opción.

 

café molido

 

Es muy importante conocer la importancia de la temperatura de la leche, que al calentarse no debe exceder los sesenta y cinco o setenta grados como máximo. A esta temperatura, las proteínas se vuelven flexibles y resguardan y estabilizan las micro-burbujas; la grasa de la leche se funde y da brillo; al tiempo que la lactosa carameliza y aporta dulzor. Eso sí, si se superan los setenta grados de temperatura la lactosa se quema, dando un sabor amargo a la leche. Además de esto, se percibe un cambio de color del blanco al amarillo y se pierde la brillantez, como su consistencia.

 

Café molido mezclado con leche en una excelente presentación

 

café molido

 

Pasos para obtener la perfecta emulsión de la leche  y mezcla con el café

Más de la mitad de los cafés en este país se sirven con leche. Ahora te explicaremos, brevemente, los siete pasos precisos para emulsionar la leche:

* Primero de todo, abrimos el vaporizador a fin de que se expulse el agua que se pueda haber condensado en su interior, teniendo mucho cuidado  de no quemarnos con el vapor.

* Llenamos la jarra hasta la mitad o bien una tercera parte, conforme la necesidad que tengamos.

* Ponemos el cilindro del vaporizador en la jarra de leche, de tal modo que sólo la boquilla del cilindro quede sumergida en el líquido.

*Abrimos el vapor completamente.

* Inclinamos la jarra, de manera que la boquilla del vaporizador (que está bajo la superficie) apunte cara a un lateral de la jarra. Con esto logramos producir un remolino en la leche y el siseo propio de calentar la leche, que va a ir evolucionando.

* Mantenemos la leche en rotación con la boquilla cerca de la superficie, controlando que la temperatura de la leche no alcance jamás los setenta grados .

* Cerramos el vaporizador, a la vez que llevamos el cilindro del vaporizador hasta el fondo de la jarra.

Tras este último paso, conseguiremos tener la crema de leche dispuesta para el café. Esto sí, no nos debemos olvidar de limpiar concienzudamente con un paño húmedo el cilindro tras cada empleo, teniendo mucho cuidado con las quemaduras, puesto que está muy caliente.

Fuente: cafesgranell.es/es/37-cafe-molido